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Dejar el trabajo corporativo gracias a Substack, romper con tu identidad y lágrimas en directo

El café con David un miércoles de Julio por la mañana.
Cross-post publicado por kilómetro CERO
"¿Puede Substack inspirarte a dejar tu trabajo corporativo? Y tanto que sí. Quien no se lo crea, que se lo pregunte a Nico, que está inspirando con su ejemplo a muchos otros que quieren conseguirlo. Aquí te dejo una charlita que tuvimos ayer sobre su historia como emprendedor, y cómo está logrando materializar la vida que quiere tener. Te va a gustar."

Hemos hecho un directo a las 11 de la mañana.

A priori mala hora, lo sé.

Pero hacer estas cosas con David Domínguez 🎩 es como tomarse un café con un amigo.

Y a ese café se unieron 25 personas, un miércoles a media mañana.

Casi nada.

Como big disclaimer: aunque los haters puedan decir que David me hizo llorar en directo (no te digo que igual una lagrimilla de emoción si que me cayó) mi ojo hinchado se debe a meter la cabeza debajo del agua de una piscinita para niños (bienvenida conjuntivitis).

El caso del directo es que quería contar públicamente algo que ya sabéis los que leéis desde hace un par de semanas: dejé mi trabajo corporativo. Y se lo debo, en gran parte, a Substack. A escribir aquí cada semana, a David y a la gente de la mafia.

Con David todo fluye, y siendo una persona que pasó de militar, a comercial, a emprendedor, tocamos temas de esos que te mueven por dentro.

¿Cómo se siente uno cuando dimite de verdad?

No hablamos de dejar un trabajo. Hablamos de romper con una identidad.

El sueño al que dije adiós

Yo quería ser eso de toda la vida: director, head, C-level de una empresa corporativa enorme. Badge reluciente, traje, carpeta. Y llegué. Trabajé en renovables, en una empresa top, con todo lo que eso implica.

El problema es que llegar ahí no fue como pensaba.

Desde el primer día decía a todo el mundo que hacía “presentaciones para facilitar la toma de decisiones”. Sonaba bien. Sonaba a LinkedIn. La realidad: Excel y PowerPoints de 60 páginas para que un tío en cualquier lado dijera ok o no ok. Reuniones para discutir otra reunión. Un email para que te contestaran con otro “ok”.

Y un día pensé en mi hija. Cuando sea mayor y le pregunten qué hace su padre. “Hace PowerPoints.” Ahí lo vi claro: no tiene sentido pasar la vida haciendo que otro tome las decisiones que a mí me tocaría tomar.

Groenlandia, un lago congelado, unos renos

El momento de claridad no llegó en una reunión. Llegó corriendo.

Estaba en una carretera helada de Groenlandia en octubre, en mitad de una maratón, entre montañas, viendo un lago congelado y unos renos al fondo. Y pensé: en dos días vuelvo a discutir mierdas con gente que ni me importa.

Ahí entendí una cosa que no se me olvida: dejar el trabajo no es dejar algo seguro. Es decir adiós a un sueño. El que llevabas persiguiendo años. Y por eso, decía David, no es una decisión de cabeza. Es una rotura de identidad completa.

Lo que nadie te cuenta del emprendimiento

David lo resumió con una frase que me gustó: allá donde vayas, ve con todo tu corazón. Pero llévate también tu cerebro.

Porque se habla mucho de quemar las naves. Y sí, hay decisiones que necesitan eso. Pero las naves, en la vida real, no son barcos. Son personas. Son hobbies. Es tu tiempo libre.

Yo tengo una hija de casi dos años, otra en camino, entrenamientos, ideas. No puedo permitirme el “dejo todo y monto algo nuevo mañana”. Y no hace falta. David, como persona que quemó todas sus naves, no lo recomienda.

Al golpito. Poco a poco. Esa fue la frase del día.

Conexión canaria-gallega.

La habilidad que de verdad importa

Hablamos de cuál sería la habilidad clave para crecer en Substack.

Mi respuesta: ser capaz de sacar lo que llevas dentro y ponerlo en palabras. No escribir sobre desarrollo personal en abstracto. Escribir tu desarrollo personal. La diferencia entre plantar la frase de Marco Aurelio que te da la IA y contar que la cagaste, que te pasó esto en la infancia, que este libro te cambió algo.

Ahí está la clave, y ninguna IA te la va a quitar. Puede ayudarte con el logo, con una frase suelta. Pero tu historia es tuya. No hay IA que sea Nico Hidalgo ni que sea David Domínguez.

Por qué importa esto que estás leyendo (y escuchando)

Antes de entrar al directo estábamos cerca de 800 suscriptores. Se lo dije a David: si esto ayuda a una sola persona de las que están al otro lado, ya ha merecido la pena.

Escribir cada semana, entrenar cada día para el Sáhara, dejar un trabajo que en papel era un sueño. Todo eso no cambia de un día para otro. Cambia porque llevas tiempo caminando hacia algo, aunque desde fuera parezca que un día simplemente “rompiste con todo”.

No rompí con todo. Rompí con la idea de que tenía que quedarme donde ya no era feliz.

Esa es la diferencia.

Y como todo, lo hice poco a poco, al golpito, como se construyen las cosas buenas en la vida.

No es porque haya hecho este live con David Domínguez 🎩 , y está feo recomendarlo directamente, pero realmente te invito a que te sientes y lo escuche.

Seguro que se te remueve algo por dentro.

Un abrazo,

Nico